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Aceptar el estigma

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Lucas 14:25-33
“Grandes multitudes iban con él; y volviéndose, les dijo: Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre, y madre, y mujer, e hijos, y hermanos, y hermanas, y aun también su propia vida, no puede ser mi discípulo. Y el que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo… Así, pues, cualquiera de vosotros que no renuncia a todo lo que posee, no puede ser mi discípulo.”

Mateo 16:23-24
“Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: ¡Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres. Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y sígame.”

Mateo 10:33-39
“Y a cualquiera que me niegue delante de los hombres, yo también le negaré delante de mi Padre que está en los cielos. No penséis que he venido para traer paz a la tierra; no he venido para traer paz, sino espada. Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí. El que halla su vida, la perderá; y el que pierde su vida por causa de mí, la hallará.”

2 Timoteo 3:12
“Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución”

Viendo lo anterior, podemos ver que seguir a Cristo puede llevarnos a discordias con la sociedad, con aquellos que nos son familiares –incluso nuestros propios padres o hijos. Tan desagradable como esto pueda ser, debemos de seguir a Cristo. De hecho, nadie puede ser discípulo de Cristo si no ha tomado su cruz, aceptando y soportando las consecuencias de ser cristiano.

Es especialmente importante el considerar esas palabras y tomar una profunda decisión en nuestros corazones de que seguiremos a Cristo y a la Palabra de Dios cualquiera que sean las circunstancias. Que creeremos en la Palabra de Dios independientemente de lo que el hombre, sus filosofías y teorías puedan decir. Puede que a la carne no le sea agradable. Es posible que todos queramos ser aceptados por todos, pero a veces, cuando la Palabra de Dios se pone en medio puede que no esto sea posible. No debemos de retroceder sino que tenemos que llevar la cruz sosteniendo nuestra fe. ¿Qué es más fuerte? ¿Qué es más válido? ¿Los hombres, sus teorías u opiniones o la Palabra de Dios? Las teorías de los hombres vienen y van, pero la Palabra de Dios permanece. Te voy a dar un ejemplo: en nuestro tiempo y en nuestras “sociedades cristianas” casi todos los que no son cristianos creen que el mundo salió de la nada y evolucionó por sí mismo. ¿Es eso lo que la Palabra de Dios dice? Un tour por los primeros capítulos de Génesis te muestra que no es así. Dios lo creo todo. Hebreos lo resume de la siguiente manera:

Hebreos 11:3
Por la fe entendemos haber sido constituido el universo por la palabra de Dios, de modo que lo que se ve fue hecho de lo que no se veía.

Lo que el mundo dice (la evolución) se opone fuertemente a lo que la Palabra de Dios dice. ¿Qué hacemos como cristianos? Muy simple: le creemos a la Palabra de Dios. Si Dios dice algo, creemos lo que Dios dice. Aquí la palabra clave es “creer”, “a través de la fe” como Hebreos dice. Ver no es creer. Sino que mediante la fe, creyéndolo como si lo hubiéramos visto. ¿Lo dice la Palabra de Dios? Si sí, lo creemos, sin importarnos lo que la gente dice. Pero es posible que otros nos ridiculicen. Puede que se rían de nosotros, que nos digan cosas y que por nuestra fe nos consideren tontos. Bueno, esa es nuestra cruz. Como R. T. Kendal dice:

“cada generación de cristianismo tiene su propio estigma mediante el cual los creyentes de la fe son probados severamente. Por ejemplo, en la primera generación de la iglesia, era decir que Jesús de Nazaret era el cumplimiento del Antiguo Testamento. Ese era particularmente el estigma que lo Judíos aceptaron al enfrentar el establecimiento de la adoración conservadora del templo. A la vuelta del primer siglo el tema cortante vino a ser si adorar a Cristo o a César… en los días de Lutero era si uno era justificado mediante la fe o por obras. Pero esos son algunos ejemplos… porque podría seguir y seguir. El tema que más candentemente ha sido probado en cualquier época es el de cuál es la verdad, la cual también hace que la opinión de la minoría parezca tonta y hace ver tonto al creyente” (R. T. Kendall, Believing God, Authentic classics, p. 17)

¿Cómo sería si estuviéramos en los días de Lutero y nos pusiéramos del lado de la salvación por gracia? Nos llamarían tontos y nos dirían cosas. Pero ahí también nos debimos poner del lado de lo que la Palabra de Dios dice, cargando la cruz, aceptando el estigma. Es muy simple lo que quiero decir en este artículo: lleva tu cruz. Créele 100% a la Palabra de Dios. Aceptarla es la única autoridad para tu vida. No suavices el mensaje para hacerlo que quede con lo que la sociedad dice. No te des por vencido en lo que la Palabra de Dios dice para solo ganar aceptación de los otros. Muchos cristianos ya lo han hecho. Cuando se trata de la Creación vs Evolución por ejemplo, muchos cristianos –es un tema muy candente de nuestros días, tal vez el más candente, el cual hace al creyente verse tonto –han escogido el suavizar el mensaje y el comprometer su fe. La voluntad cree tanto en la Evolución como en la Creación de Dios. Eso no es algo que la Palabra de Dios enseña. No tienes que tener algo probado para creerlo. Tienes que encontrarlo en la Palabra de Dios para creerlo. ¿Lo dice la Palabra de DIOS? Si sí créelo, si no, no lo creas, independientemente de lo que los otros –los que llamamos expertos- puedan decir. Eso es tener fe como un niño y eso es lo que agrada al Padre. Un niño en la fe en cuanto a lo que el Padre dice.

Aquí hay unos versos más para ayudarnos a ver que el ser un discípulo de Jesucristo significa aceptar la posibilidad de ser perseguido (puede significar la persecución física en algunos países y en algunas épocas, y/o ridiculizados y el hacernos parecer tontos, como en nuestro tiempo en las sociedades occidentales). Los cuales también nos demuestran lo que tenemos que hacer:

2 Timoteo 3:12
“Y también todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús padecerán persecución”

2 Timoteo 4:2
“Que prediques la palabra; que instes a tiempo y fuera de tiempo; redarguye, reprende, exhorta con toda paciencia y doctrina.”

Romanos 1:16
“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.”

Juan 17:14
“Yo les he dado tu palabra; y el mundo los aborreció, porque no son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.”

1 Corintios 15:19
“Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, somos los más dignos de conmiseración de todos los hombres”

1 Tesalonicenses 3:3
“A fin de que nadie se inquiete por estas tribulaciones; porque vosotros mismos sabéis que para esto estamos puestos.”

Juan 12:43
“Porque amaban más la gloria de los hombres que la gloria de Dios.”

¿Cuál es la gloria que al final queremos? ¿Queremos la gloria de Dios o la de los hombres? No digo que algunas veces no puedes tener ambas: viviendo de manera piadosa significa amar al prójimo y hacer el bien y es posible que alguien te de la gloria por algo así – aunque ese nunca debe ser tu motivador. Pero habrá otras veces en que no puedes tener las dos. Cuando la gente te pregunta qué haces en las mañanas y les dices que lees la Biblia, te arriesgas a que se rían de ti. ¿Y qué? Cuando hay una plática sobre la Evolución y tú dices que Dios lo creo todo, te arriesgas a que te digan tonto. ¿Y qué? Cuando dices que Jesús es el único camino, la verdad y la vida te arriesgas a que te acusen de hacer exclusiones. ¿Y qué? Cuando lees tu Biblia o un libro cristiano en el avión o en el camión es posible que sorprendas a algunos que te ven raramente. Lo que la Biblia dice es una fuerte oposición en cuanto a lo que el mundo dice. Siempre ha sido así y yo creo que así seguirá hasta que el Señor regrese. Lo que tú y yo tenemos que hacer es solamente escoger a quién le vamos a dar la espalda. ¿Aceptaremos el estigma, tomaremos nuestra cruz y seguiremos a Cristo o suavizaremos el mensaje, queriendo tener la aceptación de los hombres –y no hacer que parezcamos tontos – y la aceptación de Dios

Marcos 8:38
“Porque el que se avergonzare de mí y de mis palabras en esta generación adúltera y pecadora, el Hijo del Hombre se avergonzará también de él, cuando venga en la gloria de su Padre con los santos ángeles.”

Lucas 12:8
“Os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios”

Romanos 1:16
“Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego”

Una generación pecadora es la que NECESITA lo que tú crees. No suavicemos el mensaje del evangelio, el tesoro que tenemos, solo por evitar las consecuencias que esto conlleva. Más bien, tomemos nuestra cruz y sigamos al Señor que se nos ha revelado.



Anastasios Kioulachoglou

Español: Aleida López de Steinmetz
Versión Bíblica: Reina-Valera 1960

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